Tu CV suele presentar quién eres en base a lo que hiciste, lo que has obtenido de toda esa experiencia y conocimiento, pero, salvo que por iniciativa propia y ambición profesional y personal quieras añadir un apartado indicando hacia dónde te diriges y por qué, solemos anclar nuestra identidad en lo hecho, cuando cada vez más, el mayor reto es saber relacionar eso con los cambios y transformaciones presentes y futuros.
Entonces, de igual manera, ¿cuál es el CV de tu empresa? ¿Además de los logros y experiencias y la identidad del pasado, se incluye en la presentación corporativa hacia dónde se dirige tu entidad, teniendo en cuenta los grandes cambios y transformaciones que están teniendo lugar en su actividad y negocio? Si ha estado respondiendo bien a las necesidades de sus clientes en el pasado, ¿se están teniendo en cuenta en la estrategia las necesidades actuales y futuras (donde quizás todavía falta por incluir nueva experiencia y conocimientos, lejos del habitual CV corporativo)? Incluir esas cuestiones supone dar un gran salto hacia adelante, pero de la mano de esos clientes que necesitan dar ese paso contigo, para crecer conjuntamente.
¿Tienes identificados esos océanos rojos y azules de tu actividad y negocio? ¿En cuáles merece la pena seguir echando raíces y mantener la competitividad y en cuáles es necesario cambiar de mareas para seguir yendo de la mano de tus clientes en su crecimiento, teniendo en cuenta las corrientes del cambio?
Me gustaría reflexionar acerca de mi actividad profesional actual, de asesoramiento y acompañamiento a los clientes en su estrategia de innovación, en la gestión integral de la misma y su encaje en los marcos políticos y de financiación pública a la innovación. Me vienen a la cabeza esos programas de financiación pública (nacionales y europeos), en constante renovación y actualización, unidos al futuro de la Unión Europea y su competitividad económica e industrial. Son actividades en un tremendo océano rojo en constante ebullición, de transformación a corto y medio plazo, que no deja de incluir a nuevos actores pero donde permanecen los habituales. Estar ahí exige conocer el corazón y cerebro de todo un entramado institucional e industrial de actores que van de la mano y que necesitan conocer los procesos de decisión política, cómo funcionan las gestiones compartidas y cómo influyen las cuestiones regulatorias y legislativas para la dirección de objetivos y capacidades compartidas. Cuanto más se acerque uno a la cabeza de esas grandes decisiones y programas, más puede apoyar a sus clientes para reducir la incertidumbre, a planificar su inversión, su actividad y relación de mercado; en ese océano, aún siendo rojo pero en constante transformación, la competitividad se encuentra en estar cerca de la planificación, al lado de la decisión institucional y corporativa de orientar las prioridades y tener en cuenta las transformaciones y los grandes cambios… es decir, en reducir la incertidumbre, en generar los espacios de reflexión, planificación y orientación de las agendas y en evitar el golpe del cortoplacismo.
Pero también encuentro océanos azules que empiezan a desafiar la actividad tradicional de esas grandes consultoras y de sus clientes. Esos océanos que se encuentran mirando más allá de Europa (y que ya son océanos rojos en el mundo anglosajón, por ejemplo). Algunos son nichos interesantes en los que ahondar y que están empezando a marcar con claridad espacios de interés y de necesidad ante las grandes transformaciones de los ecosistemas de innovación y la gestión y planificación compartida de la innovación. Pienso en algunos ejemplos:
El CORPORATE VENTURE BUILDING. Es un modelo tremendamente explorado en el mundo anglosajón. En esos espacios, es la actividad empresarial la que está liderando las transformaciones industriales y las políticas de esos países. Esas grandes marcas son las tractoras de la actividad de innovación; acogen la dinamización, financiación y orientación estratégica de las redes de incubación, aceleración y experiencia de las empresas incipientes, start ups… hacia los grandes retos de la industria. Es decir, permiten consolidar y hacer sostenible en el tiempo los cambios, generando los espacios de disrupción y demostración.
Los GOVERNMENT INNOVATION LABS, o espacios de innovación y transformación institucional para co-crear políticas y experimentación pública desde un marco estratégico ordenado, desde lo transnacional, nacional, regional y local, alineado y orientado hacia los grandes ejes de transformación: reto demográfico, transición energética, transformación digital y gobierno del dato, salud pública, seguridad y defensa… Esto también incluye la definición e implementación de los ecosistemas de innovación, que impulsan la colaboración público privada y ordenan de manera estratégica la dirección de los grandes sectores y las capacidades compartidas para orientar las decisiones y capacidades hacia las prioridades y líneas que permiten poner el foco en lo urgente y en lo importante de los cambios y transformaciones de nuestro contexto.
IA INNOVATION MANAGEMENT PLATFORMS, con la tecnología al servicio de la planificación, la gestión y crecer en la gestión estratégica, dinámica y co-creativa de la I+D+i, donde es necesario integrar la tecnología, la gestión del conocimiento y la dinamización y dirección estratégica de la colaboración en innovación. Supone una actividad comercial y de desarrollo de negocio, pero también institucional y tecnológica, que no elimina el elemento personalizado y humano de las herramientas de IA y gestión del dato, sino que se sirve de ellas para acercar la decisión, la relación, la creación y la gestión.
INNOVATION METRICS BEYOND ROI, un campo que, personalmente, me interesa muchísimo y me parece de tremendo valor para vincular la innovación con la planificación estratégica. Con la enorme cantidad de financiación pública dirigida a empujar la actividad industrial y de innovación, de subvención de iniciativas de crecimiento, de desarrollo de largo plazo y en relación con los grandes objetivos públicos e industriales, se hace cada vez más necesario incluir la medición del impacto, la visión a futuro y considerar esa orientación y planificación de futuro, que justifique la subvención, la gestión de la inversión y su sostenibilidad e impacto en el tiempo. Aquí es donde se exige definir adecuadamente el propósito (purpose driven innovation), la gobernanza de la innovación y la gestión estratégica de la misma (desde la idea hasta su entrada y aporte de mercado). Este océano azul, en mi opinión, es el que de verdad da valor y justificación a los océanos rojos donde tantos peces compiten por entrar en la consultoría, asesoramiento y planificación de la innovación.
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